Claves para sacar el máximo partido a una escapada a la montaña

Respirar aire puro, olor a bosque, sentir el fresco de una cascada que baja desde un lago helado, el aleteo de los pájaros y el murmuro de animales que nos van acompañando, un aperitivo con producto local al aire libre… Son muchos los alicientes que nos llevan a dejar nuestra rutina y buscar alternativas que, en última instancia, nos hacen conectar con nosotros mismos, como puede ser visitar un valle de alta montaña.

Cuando viajamos a destinos de este tipo buscamos principalmente vivir emociones que, en muchos casos, no son evocadas en nuestro entorno habitual. Autorrealización, nostalgia, felicidad o curiosidad son sólo unas de ellas. Para conseguirlo conectamos con las personas que encontramos, saboreamos la gastronomía que nos ofrece y deseamos siempre descubrir lugares y secretos que no conocemos a nuestra llegada.

Sin embargo, debido a este desconocimiento nos podemos dejar rincones imprescindibles sin descubrir, sabores únicos sin probar y emociones inolvidables sin sentir. Por ello, conviene seguir unas pautas para sacar todo el jugo a este tipo de experiencias, y que nos deje una huella positiva y memorable.

El guía de montaña, actor clave en la creación de emociones

La figura del guía se torna de gran importancia cuando pensamos en realizar una escapada a un lugar tan misterioso, y a la vez tan lleno de recursos turísticos como puede ser la alta montaña. Se trata de un profesional experto en el destino, del que forma parte y con el que guarda lazos emocionales.

No sólo es imprescindible para llegar a lugares recónditos o desvelarnos los secretos que puede guardar un bosque; también despierta la curiosidad en los turistas, fortalecen el respeto al medio mediante la concienciación y dan importancia al producto local.

Además, velan por la seguridad del turista y buscan evocar emociones y hacer que este llegue a sentir una profunda conexión con el destino que tanto aman.

Predisposición para vivencias fuera de lo común

Abrir la mente para alojar en ella costumbres, tradiciones, y nuevos modos de entender la vida desde el respeto, la empatía y el sentido de comunidad. Dejar atrás por unos días el estar hiperconectado a las redes, las «comodidades» del hogar y algunos de nuestros prejuicios puede ser una gran idea para sumergirnos de lleno en el entorno que visitamos, su cultura, su gente y aquello que nos ofrecen.

La alta montaña es, en ocasiones, un lugar en el que se presentan condiciones duras, sobre todo climáticas, por las que sus habitantes han utilizado su ingenio durante siglos para protegerse del frío, obtener alimento y desplazarse por el medio que han habitado durante tanto tiempo, y que se han convertido en hábitos propios de su cultura. Aprender sobre ello e incluso adoptar estos usos durante nuestra escapada puede expandir nuestros horizontes mas allá de nuestros límites y tener sensaciones y emociones que desconocíamos.

piriNATURE, el arte de devolver al medio

Estrechamente relacionado con la creación de experiencias inolvidables en la montaña, -más concretamente en el Pirineo de Huesca- encontramos piriNATURE, actividad avalada con el sello ECOLABEL de calidad medioambiental y sociocultural y CERES Ecotur.

Se trata de un equipo de guías de montaña, conocedores del Pirineo y artesanos de la creación de emociones en los turistas que deciden visitar el maravilloso entorno que nos ofrece esta parte de Aragón, desentrañando su esencia y haciéndosela sentir. Se definen amantes del trabajo que realizan y priman para ellos valores como la sostenibilidad y promoción del ecoturismo, es decir, realizar su actividad teniendo en cuenta la protección del medio y la sociedad local. Tanto es así que el nacimiento de esta iniciativa radica directamente en estas ideas.

Helena Parga es la promotora del proyecto. Esta intrépida gallega ha sentido siempre una conexión especial con la montaña y en especial, con la escalada. Ha viajado por el mundo realizando esta actividad en lugares tan singulares como el Himalaya, Latinoamérica y el deserto de Jordania entre otros. Bióloga de profesión, además de guía de montaña, dejó su tierra natal para afincarse en el valle de Benasque, en Huesca y dedicarse a la investigación en el Centro de Interpretación de Alta Montaña.

Sin embargo, afloró en ella la sensación de querer «devolver» al medio que tanto le estaba dando, poder generar impactos positivos en la sociedad local y en el entorno natural. A partir de esta idea nace piriNATURE, que como ha sido mencionado anteriormente, y formado además de Helena, por un gran equipo de profesionales en la materia, tiene como máxima la sostenibilidad y el cuidado de su entorno.

De hecho, destinan parte del precio de las experiencias que ofrecen a proyectos de conservación. En la actualidad están llevando a cabo un estudio en el Glaciar de Cotiella, actividad de la que se han hecho eco organizaciones de gran renombre como National Geographic.

Equipo piriNATURE y proyecto Glaciar de Cotiella

Experiencias únicas

Las propuestas de piriNATURE para disfrutar el entorno pirenaico son muy variadas; rutas de senderismo, ascensión a picos de 2000 e incluso 3000 metros, introducción a la ornitología, trekking o pasar una noche bajo la inmensidad de un cielo estrellado. Del mismo modo, ofrecen experiencias de distinta duración, desde pasar unas horas descubriendo parajes singulares hasta expediciones de varios días. Cabe recordar que en todas ellas se da un gran protagonismo al aprendizaje sobre el medio y la genuinidad de las actividades de acuerdo con el producto local, las costumbres del Pirineo etc.

Asimismo, y para obtener mayor información conviene visitar su sitio web pirinatureexperiences.com en el cual se explica de forma clara la gran cantidad de experiencias que proponen, su filosofía y más sobre el corazón de este gran proyecto.

Por último, mencionar también que desde la página se puede proceder a reservar las actividades y dar comienzo a escapadas que dejan un recuerdo imborrable.

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